jueves, 8 de octubre de 2026

Con hache de olvido


Luces encendidas en un edificio vacío.

No hay ilesos involucrados.
No hay heridos fuera de peligro.

Recorren escaleras con voz de polvo.
Escurren ascensores de puertas dormidas.
Luces encendidas como ojos ahogados
contándole a la nada el silencio de lo ausente.
Veredas que esquivan miradas
en la pulcritud húmeda que duerme sus años
de ventanas cerradas. 
La noche, una manta más,
desgaja pasillos como sábanas
que bostezan ausencia en clave de hogar
con hache de olvido y mansedumbre ocre
de todo lo ido.

No hay ilesos cuando la madrugada
convence a la noche de volverse eterna.
No hay heridos cuando, al mirar atrás,
todas las esquinas se pretenden rectas.

Toda luz ya vacía. 
Y todo edificio, encendido.

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